Lo moderno de hoy en día

Fuente: https://elmagodeoz.wordpress.com/lo-moderno-de-hoy-en-dia/


Desde que las insignias se llaman pins, las comidas frías lunchs y los repartos de cine castings, este país no es el mismo. Ahora es mucho más moderno.

Durante muchos años, los españoles estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y, lo que es todavía peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los niños leían tebeos en vez de comics, los jóvenes hacían fiestas en vez de parties, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, las secretarias usaban medias en vez de panties, y los obreros, tan ordinarios, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del tupper-ware. Yo, en el colegio, hice aerobic muchas veces; pero, en mi ignorancia, creía que hacía gimnasia.

Afortunadamente, todo esto ha cambiado. Hoy, España es un país rico que está en la Unión Europea y a los españoles se nos nota el cambio, simplemente, cuando hablamos, lo cual es muy importante...

No es lo mismo decir bacon que tocino -aunque tenga la misma grasa-, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap. Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor prestancia.

Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los españoles estamos ya completamente modernizados. Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países toman sólo del inglés las palabras que no tienen -bien porque sus idiomas son pobres, cosa que no es nuestro caso, bien porque pertenecen a lenguajes de reciente creación, como el de la economía o el de la informática-, nosotros, más generosos, hemos ido más allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta. Lo cual demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.

Así, ahora, por ejemplo, ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, que queda mucho mas fino; ni tenemos sentimientos, sino feelings, que es mucho más elegante. De la misma manera, sacamos tickets, compramos compacts, usamos kleenex, comemos sandwichs, vamos al pub y los domingos, cuando salimos al campo -que algunos (los más modernos) llaman country-, en lugar de acampar como hasta ahora, vivaqueamos o hacemos camping. Y todo ello, ya digo, con la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia.

Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante.

Los españoles ya no usan calzoncillos, sino slips, lo que les permite marcar paquete con más soltura que a nuestros padres; y cuando uno se afeita, a continuacion se echa after shave, que deja la cara mucho más suave y fresca que el tónico. En España, la gente ya no corre, hace jogging o footing; ya no estudia, hace masters; ya no utiliza el aparcamiento, sino el parking.

En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el boss, y está siempre en meetings con la public-relations o va a hacer business junto con su secretaria, o más bien, asistant. En su maletín de mano, al revés de los de antes que lo llevaban repleto de papeles y de latas de fabada, lleva tan solo un iphone y un netbook por si acaso. La secretaria tampoco le va a la zaga. Aunque seguramente es de Cuenca, escribe mailings y hace trainings, y cuando acaba el trabajo va al gimnasio a hacer gim-jazz. Allí se encuentra con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del body-fitness y del yoghourt light; y cuando acuden a un cocktail toman bitter y roast-beef que, aunque parezca lo mismo, es mucho más digestivo y engorda menos que la carne.

En la televisión, entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni presenta programas, como antes. Ahora hacen interviews y presentan magazines, que dan mucha más prestancia aunque aparezcan siempre los mismos y con los mismos collares. Si el presentador dice mucho O.K. y se mueve todo el rato, al magazine se le llama show -que es distinto de espectáculo-, y si éste es un show heavy, es decir, que tiene carnaza, se lo llama reality para quitarle la cosa cutre que tiene en castellano. Entremedias, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino spots que, aparte de ser mejores, nos permiten hacer zapping.

La mercadotecnia ahora es el marketing; el autoservicio, el self-service; el escalafón, el ranking; el solomillo, steak, y el representante, el manager. Y, desde hace algún tiempo, las personas destacadas son vips; los auriculares, walkman; los puestos de venta, stands; los ejecutivos, yuppies; las niñeras, baby-sitters, y los derechos de autor, royalties. Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos durante algún tiempo y que tanto nos avergonzaba, sólo nos queda ya decir siesta (la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho a favor nuestro) con acento americano.