LA LITERATURA REALISTA

 El vagón de tercera clase, Honoré Daumier (1808-1879)

1. CONTEXTO HISTÓRICO Y CULTURAL

A partir de la segunda mitad del siglo XIX se consolida en toda Europa la sociedad burguesa, capitalista, democrática y liberal. Al mismo tiempo, como reacción al liberalismo burgués, surgen surgen nuevas ideas revolucionarias -socialismo y anarquismo- y, con ellas, las primeras tentativas del proletariado por formarse una conciencia de clase. Como consecuencia, se impone en Europa un cambio de mentalidad que lleva aparejada una nueva idea distinta del mundo y tiene como base algunas corrientes científicas y filosóficas:

  • El Positivismo: filosofía (pensamiento) que sólo consideraba verdadero aquello que se podía observar y experimentar.
  • Las teorías de la herencia biológica.
  • La Teoría de la evolución de las especies (Darwin).
  • En Psicología se producen grandes avances.
  • La Sociología (estudio de las sociedades).


España recibe los estímulos europeos y, en 1850, empieza a construirse una sociedad burguesa de poca vitalidad porque le falta la base económica del industrialismo. Es una burguesía de burócratas, pequeños comerciantes y financieros.Se trata de una época de constantes trastornos políticos en que las fuerzas dominantes son el ejército, la Iglesia y un conglomerado de clases conservadoras de carácter agrario, que forman el partido moderado, en tanto que los elementos renovadores residen en el partido progresista. El país vive un desorden político, con constantes pronunciamientos militares, que le obliga a progresar lentamente. En el litoral (Cataluña y Vascongadas), van surgiendo algunos centros industriales. Se acentúa la oposición entre el campo, agrario y tradicionalista, y la ciudad, liberal y progresista.

En el campo del pensamiento es imprescindible tener en cuenta el krausismo, movimiento filosófico que adopta la filosofía del alemán Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832). El soriano Julián Sanz del Río (1814-1869) comentó su Ideal de la humanidad para la vida (1860).

El krausismo español une racionalismo, ética y estética y compromete al intelectual con su sociedad. Pronto se convirtió en un poderoso movimiento educativo. Francisco Giner de los Ríos, discípulo de Sanz del Río, crea la Institución Libre de Enseñanza (1876), inicio de una revolución pedagógica. Fue uno de los primeros centros educativos de España independiente del estado y de la iglesia. La Institución propugnaba una educación armónica que desarrollara la personalidad, cultivase la sensibilidad y el gusto artístico, potenciara la preparacion técnica y llevara a la elevación espiritual. Más allá de estos fines, había otro menos explícito: la renovación total de España sobre bases laicas y liberales que pronto les enfrentó con los partidos tradicionalistas y católicos. El krausismo enlazó elementos positivistas y cristianos y los escritores liberales españoles participan de él en mayor o menor grado: "Clarín", Valera, Galdós...


2. REALISMO Y NATURALISMO

Con el término Realismo se alude a la corriente literaria que se desarrolló en la 2ª mitad del siglo XIX. Su característica principal es la representación objetiva de la realidad a través de la novela. Esta corriente está basada en principios científicos y su principal método es la observación.

Pocos años después, el realismo se manifestó en el campo literario: en 1856 apareció la revista Réalisme, y el año siguiente se editó un volumen de ensayos de Champfleury titulado Le Réalisme, así como Madame Bovary, de Gustave Flaubert, consideraba la obra más emblemática de este movimiento.
A finales de los años sesenta y principios de los setenta, se inicia el Realismo en España.

Las características de la novela realista son las siguientes:

  • Refleja la sociedad, la política y las costumbres de la época.
  • Busca la verosimilitud. Los autores realistas pretenden hacer de la novela un reflejo de la vida que el escritor logra a través de la observación minuciosa de la sociedad, la gente, su habla y sus costumbres.
  • Narrador omnisciente para crear sensación de objetividad.
  • Abundantes descripciones de espacios y personajes.
  • Estilo directo y natural. Los escritores buscan la naturalidad de la expresión, empleando coloquialismos en el diálogo de los personajes.

La década de los 80 supone la llegada a España del Naturalismo, movimiento de origen francés, gestado y definido por Émile Zola (840-1902) a partir de dos corrientes filosóficas:

  •  El Materialismo: considera que todo tiene una explicación física y niega la existencia de un Ser Superior.
  • El Determinismo: entiende que la razón de los problemas sociales están en el ambiente y la de los individuos en la herencia biológica.

Los naturalistas ven la sociedad como un organismo analizable e intentan retratarla en la novela a través de un método científico. Las enfermedades de la sociedad se detectan mediante la observación y obedecen a la herencia genética, al determinismo ambiental y a la educación. El escándalo que produjo se debe a las descripciones de ambientes sórdidos: prostitución, alcoholismo, delincuencia y bajos fondos; junto con un lenguaje soez que reproducía el habla de los personajes marginales, seres tarados, alcohólicos, psicópatas, que obedecían a impulsos primarios; esto es, personajes dominados por su origen biológico o por la sociedad opresiva en la que vivían.

La conclusión a la que llegaron los autores naturalistas es que el hombre es pura materia y que no tiene libertad de actuación, porque su existencia se halla determinada por la herencia genética (Mendel) y las
circunstancias sociales.

No se puede hablar en España de un naturalismo puro, sin embargo, algunas obras de Pardo Bazán y “Clarín” pueden clasificarse dentro de esta corriente.


Las espigadoras, Jean François Millet (1841-1875)

Lectura y comentario de "¡ADIÓS, CORDERA!"

FERNÁN CABALLERO

Cecilia Böhl de Faber, (1796-1877), nacida en Suiza, fue conocida como Fernán Caballero. Durante el segundo de sus tres matrimonios vivió en Cádiz y reflejó el folklore andaluz, asociado a una mentalidad católica y conservadora. Su importancia reside en que fue la iniciadora de la novela realista en España con su novela de costumbres, que aparece como folletín por entregas en El Heraldo, La Gaviota (1849), originalmente en francés y traducida por José Joaquín de Mora. En libro se edita en 1856.

Presenta al médico alemán, Fritz Stein, en Villamar -Andalucía- asistiendo a sus habitantes y a María Santaló, "la Gaviota", hija de un pescador, con la que se casa. Su protector, el duque de Almansa, los invita a Sevilla y Madrid. La segunda parte presenta el triunfo del torero Pepe Vera(Caballero des precia la tauromaquia). La Gaviota, en Madrid, acepta el amor de Pepe Vera. Stein, dolido, morirá en América. María, fracasada, se casa en Villamar con Ramón Pérez y se deteriora entre sufrimientos e hijos.


BENITO PÉREZ GALDÓS

En Las Palmas de Gran Canaria nació Benito Pérez Galdós (1843-1920). Fue, un niño tímido e introvertido, dotado para las Bellas Artes y destacado en la Exposición provincial de 1862. Pintó acuarelas y caricaturas, y trató a varios pintores de su época. Estudió derecho en Madrid, aunque pronto se decantó por el periodismo.

Vivió una existencia normal, consagrada a su obra de novelista. Fue diputado varias veces y pasó penurias económicas en su vejez. Fue también el mejor autor teatral con obras como Electra y El abuelo.

De sus inicios literarios son las Observaciones sobre la novela contemporánea en España (1870), defensa de la novela realista en la que denuncia la falta de observación del español, idealista desaforado que prefiere desatinados modelos extranjeros.


ALGUNAS NOVELAS

En Marianela (1878), ambientada en Socartes, imaginaria villa cántabra, la huérfana Marianela es el lazarillo de Pablo Penáguilas, hijo ciego de un terrateniente. Nela oculta su amor por él. Cuando Teófilo Golfín le devuelva la vista a Pablo, éste elegirá por esposa a su prima Florentina. Nela, consciente de su fealdad, muere. La obra enfrenta ciencia y poesía. Pablo percibía ideas sin formas. La visión física aniquila la espiritual.

La Desheredada (1881), "Historia de verdad y análisis". Isidora Rufete desciende de aristócratas, según su supuesto padre. Para recuperar su nivel, desprecia empleos, ayudas y el amor de Augusto Miquis. Su hermano menor, Mariano, cae en la delincuencia. No lo enmienda la prisión ni el trabajo con Juan Bou, impresor anarquista, enamorado de Isidora; atenta contra el rey y muere ajusticiado. Isidora reflexiona cuando es ya demasiado tarde: Joaquín de Pez la arruinó; Botín la mantuvo en un falso lujo y rechazó la ayuda de José de Relimpio. Se hundirá en lo más bajo de la sociedad. Se trata de una denuncia del deseo de lujo y de títulos nobiliarios, el horror al trabajo y el despilfarro del español.

Tormento (1884). Agustín Caballero, rico indiano, se enamora de Amparo Sánchez Emperador, protegida de Rosalía, la de Bringas. Agustín ignora su antiguo idilio con el cura Pedro Polo, que la llama Tormento, pero la perdonará, pese a la cizaña que siembran sus amigos. Felipe Centeno evita el suicidio de Amparo, que marcha con Agustín a Burdeos en viaje de novios. Galdós sigue denunciando la hipocresía y crueldad de las clases altas.



Para muchas generaciones, la obra cumbre de Galdós fue Fortunata y Jacinta. (Dos historias de casadas) (1886-87) en cuatro partes, ambientada en Madrid, entre 1869 y 1876. Comienza con el matrimonio de Jacinta y Juanito Santa Cruz, hijo único de ricos comerciantes que lo mantienen con las rentas. Juanito confiesa a Jacinta que tuvo un hijo de antiguas relaciones prematrimoniales. Según él, la madre murió. Jacinta lo adopta. Sabiendo que Fortunata, madre del niño, sigue en Madrid, Juanito renovará sus amores.

En su segunda parte, Fortunata acepta casarse con Maximiliano Rubín, enfermizo estudiante de Farmacia, casi impotente, y despreciado por la novia. Maxi vive con su tía Lupe, usurera despótica que acepta este matrimonio si Fortunata se reforma en el convento de las Micaelas. Allí conoce a Mauricia la Dura. La noche de bodas, Juanito Santa Cruz acecha y seduce a Fortunata, que abandona a su marido.

La tercera parte narra el abandono de Juanito a Fortunata y la vuelta con su mujer, mientras se produce la Restauración borbónica. Fortunata logra un nuevo amante: el anciano Evaristo Feijoo, que la reconcilia con Maximiliano. Éste, demente y místico, la cree embarazada de un Mesías. En el entierro de Mauricia la Dura, chocan Jacinta y Fortunata, que ante una posible maternidad, se siente legítima esposa de Juanito.

En la cuarta parte, Maximiliano encuentra a su esposa encinta y protegida por el farmaceútico Segismundo Ballester. Aurora Fenelon sugiere que Jacinta, de quien estuvo enamorado Moreno-Isla, tuvo relaciones con éste médico, pero Fortunata descubre que es ahora la propia Aurora la nueva querida de Santa Cruz. Fortunata, identificada en el dolor con su adversaria, da a luz un niño, que, moribunda, entrega a Jacinta. Ésta desprecia a Juanito y agradece el don que, según Guillermina, manifiesta la Providencia.

Miau (1888), es la historia de una víctima de la Restauración. Ramón Villaamil, funcionario, necesita un nombramiento de dos meses para jubilarse con una pensión del Estado. Mantiene a las Miau: a su esposa, a su hija a su nieto Luisín -cuya salud precaria lo alucina y le hace ver a Dios-, al padre del niño, Víctor, funcionario arribista de malas artes, y a su cuñada. Viendo que nunca logrará el empleo, Vilaamil compromete a su hija -acosada por Víctor- con un novio adinerado, al que ella no quiere, y entrega a su nieto a unos tíos honrados antes de ganar, suicidándose, su libertad.

Tristana (1892) es una huérfana que vive con el cincuentón Lope de Sosa, que hace de ella su querida. Enamorada del pintor Horacio, desprecia al anciano. Ausente el artista, Tristana enferma y pierde, con la amputación de una pierna, el amor de Horacio. Enamorado y feliz, Lope se casa con ella, como pago a sus desvelos.

Misericordia (1897): Nina mendiga para mantener a su inconsciente señora, doña Paca, y a cuantos pasan necesidad, como el judío marroquí Almudena, ciego y enamorado de Nina. Por mendigar, son detenidos ambos, mientras doña Paca recibe una herencia, anunciada por el fantástico cura don Romualdo. Al salir Nina de prisión, doña Paca la ignora. Frasquito de Ponte Delgado le reprocha su ingratitud. Paca muere. Los remordimientos devoran a la familia de Paca. Su autoritaria nuera pedirá perdón a Nina. Misericordia analiza de nuevo la moral evangélica y la destartalada sociedad española. Por última vez en sus novelas, Galdós pintará un Madrid fresco y rebosante de vida.


EMILIA PARDO BAZÁN (1851-1921)

Nació en La Coruña, de familia aristocrática. La defensa del Naturalismo se dio en sus artículos de La cuestión palpitante (1882-83). Aunque prefirió los valores psicológicos en literatura, defendió la estética de este movimiento. Contribuyó a la causa feminista y soportó incompresiones y enemistades por proponer la plenitud amorosa y erótica como modo de realización personal. 

Su novela más importante es Los Pazos de Ulloa (1886). En ella narra la llegada del capellán Julián a casa de don Pedro Moscoso, brutal terrateniente arruinado y dominado por su criado -Primitivo-, de cuya hija -Sabel- tiene un niño -Perucho- desatendido. Julián convence a don Pedro para casarse con Nucha, de quien se cansa tras darle sucesión femenina. Don Pedro recupera su salvajismo inicial. Unas elecciones mal amañadas por Primitivo causan el asesinato de éste, cuando acechaba una escena íntima de Nucha y Julián. Ella muere de tristeza y Julián abandona los Pazos. Esta obra maestra presentaba el descenso a los infiernos de Julián: el resto era una imagen de Galicia.


Lectura de "LA RESUCITADA"



LEOPOLDO ALAS: "CLARÍN" (1852-1901)

Leopoldo Alas nació en Zamora y se instaló a los siete años en Oviedo. En 1868 redactaba su propio periódico, “Juan Ruiz” (1868-69), del que conservamos cincuenta números de 16 páginas, con poemas, artículos de crítica y breves relatos que perfilan un autor brillante. Se trasladó en 1871 a Madrid, donde se doctoró en Leyes (1878), bajo la dirección de Giner de los Ríos. Cursó también Filosofía y Letras.

La vida de Alas se repartió entre la familia, el periodismo, la creación literaria y, desde 1883, la cátedra de Derecho en Oviedo. Pese a su exaltación liberal, fue amigo de Menéndez Pelayo y de correligionarios como Galdós o Valera. A comienzos de los años 80 comenzó su producción de cuentos.

La Regenta (1884) es la obra maestra de "Clarín" y, acaso, de todo el siglo XIX. Sigue el naturalismo, pero, ante todo, canta la tragedia del romanticismo pisoteado.

Según su autor, se inspira en las leyes de la realidad, de la que la novela será mímesis. Su acción será sencilla y sus personajes, carentes de valor simbólico, se expresarán en estilo indirecto libre. La primera mitad de La Regenta se desarrolla en tres días; la segunda en tres años.

La obra relata la seducción de Ana Ozores, joven esposa del anciano y distraído ex-regente Víctor Quintanar. Esta huérfana, educada por un padre descuidado, siente un vacío afectivo y sexual, alterado por la presencia del magistral Fermín del Pas. Éste vive con una madre avara y dominante. Ana reconoce su debilidad por Álvaro Mesía, donjuán provinciano rodeado de personajes mediocres que alivian su hastío en el Casino o en torno a la frívola tertulia de la Marquesa de Vegallana, donde asiste la coqueta Obdulia.

La segunda parte refleja los celos del magistral y de Álvaro. Una representación de Don Juan Tenorio el día de Difuntos enfrenta a Fermín con Ana, que enferma de los nervios.

Tras una breve ausencia, Mesía traba amistad con Quintanar para aproximarse a su esposa. Ana se somete al magistral. Tras ello, la Regenta se humilla en la procesión de Viernes Santo, azotándose ante el pueblo que la envidia y la desprecia. En el campo, Álvaro la convence para iniciar relaciones. Víctor muere en duelo con Mesía. Cuando, años después, Ana busque consuelo en la Iglesia, el magistral sólo le ofrecerá desprecio. En la obra, Ana Ozores está pintada con ternura y comprensión: es la víctima inadaptada de una sociedad estúpida y mediocre.

Hacia 1885 sufre "Clarín" una crisis física y nerviosa. Desoye los consejos de disminuir su ritmo de trabajo y se emplea en escribir textos dispersos: algunas novelas y cuentos.

"Pipá" (1886) es el primero en ver la luz: recoge relatos anteriores a 1884 y recibe su título del principal: Pipá (1879), golfillo muerto en una taberna incendiada, después de disfrutar de una fiesta de disfraces, entre la imagen de Dios y el alcohol, ante la indiferencia general. Incluye "Las dos cajas", donde Ventura Rodríguez entierra, junto a su hijo, su violín roto.

El Señor y lo demás son cuentos (1892) incluye "¡Adiós, Cordera!", que refleja el choque entre el mundo rural y los avances tecnológicos.

Cuentos morales (1896) incluye relatos como "El dúo de la tos", historia de dos enfermos solitarios que se comunican tosiendo;  "La conversión de Chiripa", humilde indigente que sólo en la Iglesia encuentra quien atienda sus miserias; la "Reina Margarita" (1895) que introduce marginados del mundo teatral, y El "Quin" (1895), perro aristocrático degradado hasta ser ignorado por su último amo.

A las frecuentes neuralgias de "Clarín", se suma un agravamiento de la tuberculosis intestinal que acabó con su vida a los 49 años.

Su obra literaria es un canto al dolor del marginado, del que sufre y del oprimido por la indiferencia y brutalidad humanas, impregnado de ética y de pedagogía próximo al krausismo.


Lectura de "EL DÚO DE LA TOS"